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Programa de innovación aplicada

Las ideas no faltan.
Falta un sistema para llevarlas a la mesa.

Trabajamos con equipos que llenan pizarras de post-its cada trimestre pero rara vez ven una de esas ideas convertida en algo tangible. No traemos otro proceso pesado de innovación corporativa. Traemos un método corto, barato de probar y fácil de repetir, pensado para equipos reales con presupuestos reales.

Equipo de trabajo durante una sesión de generación de ideas alrededor de una mesa con notas adhesivas

Prioriza sin política de despacho

Un criterio compartido y visible para decidir qué idea avanza esta semana, no la que grita más fuerte en la reunión.

Testea antes de gastar

Formas de comprobar si una idea tiene sentido con el presupuesto de una comida de equipo, no el de una campaña.

Decide con calendario, no con suerte

Un ritmo fijo de revisión para que cada concepto tenga una fecha de veredicto: se queda, se ajusta o se archiva.

Cómo lo hacemos tangible

Un método, no otro taller más de un día

Cada pieza del programa está diseñada para usarse desde el lunes siguiente, con lo que el equipo ya tiene a mano: una pizarra, un par de horas y ganas de dejar de acumular ideas sin destino.

Matriz de priorización con notas adhesivas de colores organizadas por impacto y esfuerzo sobre una pared

Del post-it a la decisión

La matriz de impacto y esfuerzo que usamos no necesita software ni consultoría externa. Se dibuja en una pizarra en diez minutos y ya está lista para ordenar veinte ideas de golpe.

Presupuesto real: el de una comida de equipo

Diseñamos las pruebas iniciales para que quepan en la caja chica, no en el presupuesto anual de marketing.

Reuniones que terminan en acción

Cada sesión cierra con un responsable, una fecha y un entregable concreto. Nada de "lo retomamos la semana que viene".

El cuaderno de supuestos

Antes de construir nada, escribimos qué tendría que ser cierto para que la idea funcione. Es la diferencia entre testear una hipótesis y simplemente lanzarse a construir por instinto.

Facilitación sin depender de nosotros para siempre

El objetivo es que el equipo se quede con la habilidad, no con una dependencia eterna de un consultor externo.

Miembros de un equipo bocetando conceptos de producto sobre papel en una mesa de trabajo

De la idea al boceto en una tarde

Un concepto no necesita estar terminado para probarse. Basta con un boceto lo bastante claro como para enseñárselo a alguien de fuera del equipo.

El recorrido

Cómo pasamos de la lluvia de ideas al lanzamiento

No hay atajos mágicos aquí, pero sí un orden que evita que las ideas se queden dando vueltas en la misma reunión mes tras mes.

01

Capturar y ordenar

Reunimos todas las ideas sueltas que ya existen (en Slack, en cuadernos, en la cabeza de alguien) en un único lugar visible para todos.

02

Priorizar con criterios compartidos

Puntuamos cada idea con las mismas tres o cuatro preguntas, siempre las mismas, para que la decisión no dependa del humor del día.

03

Prototipar con lo que ya hay

Cartulina, una landing sencilla, una maqueta en papel o incluso una conversación simulada pueden ser suficientes para el primer paso.

04

Testear con personas reales

Cinco conversaciones honestas suelen decir más que una encuesta de cien respuestas genéricas. Buscamos señales, no aplausos.

05

Decidir: seguir, ajustar o parar

Cada concepto llega a una fecha de revisión con datos suficientes para tomar una decisión clara, aunque esa decisión sea archivarlo.

Una manera distinta de mirar

Por qué la mayoría de las ideas mueren en un cajón

No es falta de talento ni de ganas. Es que la mayoría de los equipos tienen un sistema excelente para generar ideas y ninguno para filtrarlas. Es como tener un grifo abierto sin desagüe: en algún momento todo se desborda y nadie sabe por dónde empezar a limpiar.

El programa no añade otra capa de burocracia a ese proceso. Al contrario, intenta quitar peso: menos comités, menos powerpoints de veinte diapositivas, más conversaciones cortas con quien realmente va a usar lo que se construya.

Grupo de directivos revisando conceptos de innovación durante una sesión de decisión en sala de reuniones
Mesa de taller con materiales de prototipado como cartulina, rotuladores y notas adhesivas ordenados
Para qué tipo de equipos funciona

Este programa está pensado para equipos con ritmo, no con laboratorios de innovación

Funciona en equipos de producto que reciben más peticiones de las que pueden atender. En áreas de marketing que prueban campañas nuevas cada mes. En unidades de innovación interna que necesitan mostrar avances concretos, no solo informes de tendencias.

También encaja en pymes con departamentos pequeños donde la misma persona diseña, decide y ejecuta. Ahí el método ayuda sobre todo a no perder de vista lo que ya se decidió la semana pasada.

¿Tu equipo genera ideas cada semana y ejecuta pocas?

Cuéntanos cómo trabaja tu equipo ahora mismo. En una primera conversación exploramos si el programa encaja con vuestro ritmo y presupuesto, sin compromiso.

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